En nuestra vida cotidiana nos enfrentamos a muchas situaciones en las cuales los mensajes no son transmitidos de la forma más adecuada y se generan confusiones, malos entendidos y hasta peleas por una mala comunicación en el diálogo con otras personas.

Mirá esta escena de la película “Valiente”. En la que se ve a la princesa Mérida discutiendo con su mamá:

Los problemas generados por una mala comunicación pueden presentarse en diversas situaciones de la rutina diaria. A veces, se dan en situaciones sin demasiada importancia, como cuando reaccionamos agresivamente frente a un compañero que nos empujó sin querer en el patio del colegio o si no decimos nada frente a una persona que se cola en la fila del supermercado. Pero otras veces, los mensajes que queremos transmitir son importantes porque involucran a gente significativa para nosotros y nosotras. Al fallar esa comunicación, podemos dañar vínculos con personas que queremos y valoramos mucho. Por eso, es importante que nuestros mensajes lleguen bien.

Esto no depende solamente de las palabras que decimos, sino que también que depende de todo lo que está alrededor del diálogo:

  • nuestro tono de voz
  • las caras que ponemos
  • cómo nos movemos mientras que hablamos
  • si escuchamos al otro y podemos dar cuenta de eso.

Y, si estamos intercambiando mensajes por redes sociales, también es importante tener en cuenta otras variables además de las palabras:

  • cuánto tardo en responder
  • uso emojis o stickers o giphys,
  • esa discusión está siendo por mensaje privado o en una red social que pueden ver otras personas

Ahora, pensá en la última discusión que tuviste con tus papás, algún amigo o una persona significativa para vos. Antes de empezar, tratá de recordar todos los detalles de ese momento.

¿Listo? Ahora intenta responder a estas preguntas:
1) ¿Quiénes discutieron?
2) ¿Qué le querías decir vos?
3) ¿Qué pensaba la otra persona?
4) ¿Mantuviste un tono de voz normal o gritaste en algún momento?
5) ¿Cómo era tu postura corporal? ¿Estabas parado o sentado? ¿Te movías intensamente o estabas quieto?
6) Mientras discutían, ¿vos a dónde mirabas? ¿Estabas mirando a los ojos a la otra persona?
7) En ese momento, ¿escuchabas realmente lo que la otra persona te estaba intentando decir o lo único que te importaba era hablar para demostrar tu punto de vista?
8) ¿Recordas haber dicho alguna frase que le demostrara al otro que lo estabas escuchando y que era importante lo que te estaba diciendo, aunque vos pensaras diferente?
9) ¿Cómo te sentiste cuando terminó la discusión?

Después de responder las preguntas, pensá si crees que podrías haber hecho algo diferente a lo que hiciste en ese momento, para que tu mensaje llegara mejor. Si esa discusión ya fue superada, también estaría bueno compartir este ejercicio con la otra persona, para ver si recuerda lo mismo que vos y si el intercambio podría haber sido diferente de ambos lados.

Retomemos la escena de “Valiente” que viste hace un rato (si podes, volvé a verla). En ese momento, la discusión termina y tanto Mérida como su mamá saben que lograron herir a la otra persona (Mérida cortando el retrato familiar y la mamá quemándole su arco); pero ninguna de las dos gana la discusión.

A todas y todos muchas veces nos pasa que, al momento de discutir, estamos tan preocupados por ganar la discusión e imponer nuestra idea o punto de vista, que nos centramos más en herir a la otra persona que en tratar de escucharla y decir lo que pensamos. Actuamos motivados por una emoción negativa y no nos damos cuenta que esas heridas que causamos, no siempre sanan tan rápido. Por eso, es importante que estemos atentos a lo que nos pasa y podamos expresarnos claramente cuando algo nos molesta o pensamos diferente. Esto implica poder escuchar lo que el otro también tiene para decir, hablar de forma clara, contar lo que nos pasa pero al mismo tiempo respetar las ideas y sentimientos del otro.

En las redes sociales también hay muchas interacciones que están cargadas de agresión y falta de empatía. Busca alguna conversación que hayas visto en alguna de tus redes sociales (Facebook, Twitter, Instagram, Tiktok, grupo de whatsapp), puede ser tuya o de otros en donde puedas identificar que hay dos o más personas tratando de “ganar la discusión”. Puede ser actual o vieja, puede incluir a gente famosa o simplemente amigos tuyos.

Ahora, reescribí ese intercambio o discusión con una lógica diferente: tratá de rescatar las ideas de las dos personas y ponerlas con otras palabras, para que el mensaje de ambos llegue bien. Podes incluir emojis, GIF, imágenes o fotos. ¿Qué se hubieran dicho esas personas si hubieran estado prestando atención a su estilo de comunicación en lugar de tratar de ganar la discusión? Sé creativo/a y aprovechá todos los recursos que tenés a disposición en internet. Compartí las dos versiones de la discusión (la original y la tuya) en este Padlet. 

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